Debian en Acer Aspire 1420P

Hace un poco más de un mes tuve la oportunidad de hacerme con una versión especial de la Acer Aspire 1420P. Este es un convertible Tablet PC con un CPU Intel Core 2 Duo U2300, chipset Intel Mobile GS45 Express, 2 GB. de memoria RAM en dos slots soDIMM, una pantalla HD de 11.6″ que da 1366×768 px., WWAN UMTS/HSDPA y GSM/GPRS/EDGE multibanda integrada, una Intel WiFi Link 1000 BGN, Bluetooth, HDMI, multitouch y un disco de 250 GB en 1.72 kg. de peso. Outstanding.

La laptop traía Microsoft Windows 7 Ultimate para arquitecturas de 64-bit y fue exitosamente reemplazado por Debian GNU/Linux. El procedimiento no fue tan escabroso como pensé; básicamente tuve que instalar vía USB Debian 5.0 (Lenny) y renunciar temporalmente a la mayor parte del hardware (principalmente Ethernet y WiFi) hasta que subí a un RC del kernel de Linux 2.6.32, con lo que pude usar la red y gracias a un proxy-caché APT en mi laptop principal (Thinkpad T400) subir la máquina completa a Debian Unstable (Sid) que es la distribución que uso. Todo el proceso tomó unos 15 minutos.

Haciendo que el FLOSS sea más competitivo

En el año 2003, las redes de la Universidad Bolivariana de Venezuela aun estaban interconectadas con las redes de PDVSA. Recuerdo que una vez fui con varios/as hacktivistas a dar un curso de software libre en la UBV y, usando Knoppix, tuvimos acceso a la red de PDVSA utilizando herramientas de software libre disponibles en el mismo disco.

Si bien en el aspecto profesional he sido arquitecto de varias de las implementaciones más importantes 100% FLOSS del país (Canaima, CANTV, EDELCA y muchas otras organizaciones medianas a grandes; hoy en día calculo que habrán allá afuera unas 7 mil personas con relación directa y varios cientos de miles más indirectas) también he trabajado y trabajo en proyectos híbridos; es decir, donde coexisten tecnologías privativas con tecnologías libres y abiertas.

Los ambientes híbridos son parte de nuestra realidad, y también son un primer paso muy importante hacia una adopción exclusiva de software libre, que pienso que continúa siendo una idea que hace mucho sentido en cualquier unidad de tecnología pública o privada hoy en día (en el sector público pienso, además, que es un deber) y en cualquier parte del globo.

Por ejemplo, hoy en día es posible plantearse seriamente escenarios de interoperatibilidad en los que el backoffice sea FLOSS y el usuario final continúe utilizando una plataforma privativa, y también es muy posible y hoy en día hay escenarios en Venezuela donde se implementa una plataforma de usuario final FLOSS y el backoffice se mantiene. También hay muchos tonos de grises entre ambos escenarios; pueden haber backoffices mixtos, end users mixtos, sólo aplicaciones de negocio, etc.

El problema radica en que tradicionalmente los desarrolladores de software privativo han utilizado estrategias para eliminar o disminuir amenazas a su dominio tecnológico en una organización. Esto impide que los responsables de toma de decisiones planteen estrategias básicas que se orienten a diversificar su plataforma usando FLOSS, con las ventajas documentadas que esto tiene.

Estas amenazas van desde el FUD (¡eso no va a funcionar! o ¡eso va a hacer lenta la red!) hasta problemas administrativos importantes como por ejemplo la suspensión de soporte o garantía o incluso (ha pasado) el aumento de costos por no exclusividad de la plataforma. Todas estas son situaciones intolerables, tergiversaciones del mercado y que rayan casi en lo inhumano de la tecnología.

Mientras estas grandes empresas deciden flexibilizar sus políticas en torno a ambientes híbridos -poco a poco y gracias no solo a su burocracia sino a su condición federada- yo aporto mi grano de arena no solo como unidad productiva sino como desarrollador independiente, que un día hace 7 años decidió dedicarse al conocimiento libre.

Es por ello que desde hace varias semanas dedico con mi equipo de trabajo una parte de nuestro tiempo a probar -en laboratorio oficial- escenarios de interoperatibilidad en conjunto con una conocida empresa de software. Es una experiencia muy interesante, esencialmente pragmática y que se diferencia mucho de lo que en algún momento hacen o hicieron Robbins, Hilf y Hanrahan.

La experiencia que he tenido en implementaciones híbridas me hace estar seguro del éxito de estos escenarios de interoperatibilidad, y con toda seguridad publicaré algunos de estos resultados. En la medida en que se avalen los resultados se podrá incrementar la adopción de FLOSS en las instituciones de cualquier tipo. Son pequeños pasos que cuentan.

Estoy seguro de que -con los valores y expectativas bien fijadas- este tipo de actividades benefician al desarrollo del FLOSS.

Es un gusto saber, por ejemplo, que bajo actividades de este tipo la gente del Proyecto Samba puede tener un controlador de dominio de confianza en redes híbridas o que gracias a un reporte de error se fuerza a una corporación trasnacional a cambiar algo para admitir la interoperatibilidad.

Viendo en retrospectiva aquella actividad del 2003 me alegro de formar parte de un movimiento tan grande de gente interesada en desarrollar su conocimiento y compartirlo con los demás. Estoy seguro de que es la vía.